Alzé mi cabeza intentando ver las estrellas pero sólo vi una,
parecia enorme y aveces muy diminuta, cuando titilaba emanaba un color intenso,
-que aunque he estudiado el circulo cromático, no pude distinguir que color era-.
A orillas del mar, sobre las rocas, acostada sobre un tronco la miré fijamente,
pensé que debía ponerle un nombre: Ágata.
Con un cigarro encendido, una cerveza a mi lado y los sónidos del mar, Ágata se volvió una gran amiga nocturna,
le preguntaba cosas y titilaba, - sentí que me respondía, y yo le entendía-.
¿Por qué estás sola en el cielo? es tan inmenso y oscuro ¿no te da temor?
-Cierto, tienes luz propia, cada vez que brillas alguien te observa y te hace compañía-
¿te agrado? - y volvió a titilar-.
-Me lo supuse, somos dos almas solas, o.. una estrella y una.. en fin tu me entiendes, por eso nos hacemos compañía-.
Tomé un poco de cerveza y seguí hablando con ella, la sentía tan cerca, como si la tuviera a mi lado.
¿No te hastías de encontrarte con seres tristes y solitarios todo el tiempo?- encendí otro cigarrillo-.
¿Qué? ¿que por qué los seres humanos somos tan tristes? - ¡Que buena pregunta!-
No lo sé. La tristeza es una emoción absurda y la alegría la emoción contraria. Si no se siente la una, ahí está la otra.
Caprichos del ser humano, nos gusta estar mal para sentirnos vivos.
¿Qué complicados verdad?
-Hablando con una hermosa estrella, perdí la noción del tiempo, se me acabaron la cerveza y los cigarrillos, la calle, el cielo y el mar se hacían más oscuros, la gente ya no pasaba, todo era inmenso y oscuro, para mi desgracia, a diferencia de Ágata, nosotros los humanos carecemos de luz propia-.
-Ya tenía que partir aunque no quisiese y entre mis reflexiones llegué a aterrarme pensando en qué Ágata podría algún día llegar a ser un ser humano, por eso:
¡Querida Ágata, solo espero que sigas siendo una hermosa y solitaria estrella que aparezca en el cielo cuando un triste ser humano necesite compañía!-.

Hola, saludos cordiales y feliz navidad desde el blog musical orquestado